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La respuesta acomodativa durante la lectura en dispositivos
electrónicos que emiten luz azul no se ve mejorada con el uso de lentes con
filtro en adultos jóvenes sanos.
Con el rápido crecimiento de la tecnología, el uso de pantallas
electrónicas se ha convertido en algo casi universal en el mundo desarrollado.
La luz emitida por estos dispositivos tiene un pico de emisión en el rango de
la luz azul (400-490 nm), que altera los ritmos circadianos y el sueño.
Experimentos en animales y cultivos celulares han demostrado daño en la retina
después exposiciones prolongadas a luz azul brillante. En humanos, la exposición
puede contribuir a enfermedades de la retina, especialmente a la maculopatía
relacionada con la edad. Debido al uso creciente de dispositivos digitales, los
estudios se han centrado en su posible impacto en la salud ocular, llegando a
la conclusión de que su intensidad es insuficiente para inducir daño en la
retina, ya que es significativamente menor a los niveles de la luz natural del
día.
La visualización de pantallas a distancias cercanas se ha asociado con
síntomas visuales como fatiga ocular, ojos cansados, enrojecimiento,
irritación, visión borrosa y visión doble, siendo esta condición denominada
fatiga ocular digital. Se ha propuesto el uso de filtros de bloqueo azul (B-A)
como estrategia para aliviarla. Si bien algunos estudios determinaron que
reducen los síntomas asociados con el uso de computadoras, otros no informan de
ningún efecto significativo. Sobre estas suposiciones, los fabricantes de
filtros ópticos los han incorporado en lentes ópticos, de contacto,
intraoculares y pantallas de ordenador. Sin embargo, su uso generalizado para
aliviar la fatiga ocular no cuenta con el apoyo de la comunidad científica
debido a la falta de pruebas clínicas contundentes.
Cambios en la dinámica de la respuesta acomodativa, que desempeña un
papel importante en la visión de cerca, se ha propuesto como un indicador de
fatiga visual. Sus dos componentes principales en relación con el uso de
pantallas electrónicas son el desfase y la variabilidad de la acomodación. El
primero se produce cuando la respuesta es menor que la demanda de acomodación.
Se ha observado una asociación positiva entre su retraso y la incomodidad
visual. La variabilidad de acomodación también se ha planteado como una medida
de la fatiga visual, su aumento se asocia con el uso prolongado de pantallas a
distancias cercanas. Los cambios reflejan actividad del sistema nervioso
autónomo, siendo sensible al nivel de agotamiento experimentado durante la
ejecución de tareas visuales cognitivamente exigentes. No obstante, no está
claro si las respuestas pupilares están correlacionadas con la fatiga, ya que
los antecedentes son contradictorios y la variabilidad de acomodación no ha
sido todavía evaluada con filtros B-A para determinar su efecto.
El estudio desarrollado por el Departamento de Ópticas de la
Universidad de Granada, España, encabezado Beatriz Redondo, se propuso por
objetivo determinar el efecto de los filtros B-A en la magnitud y la
variabilidad de la respuesta acomodativa, mientras se realiza una lectura de 30
minutos desde una pantalla a 50 cm, para discernir si su uso alivia la fatiga
visual. Además, se registró tanto la dinámica de la pupila (diámetro y
variabilidad) como los síntomas de fatiga visual.
Diecinueve jóvenes adultos sanos realizaron la lectura, ya sea con o
sin filtro B-A, en dos días diferentes. La magnitud y variabilidad de la
respuesta acomodativa y tamaño de la pupila fueron medidos durante 60 s usando
autorrefractómetro de campo abierto WAM-5500 entre los intervalos 4-5, 9- 10,
14-15, 19-20, 24-25, y 29-30 min, midiendo en simultaneo los niveles de
incomodidad visual.
El desfase y la variabilidad de la acomodación fueron insensibles al
nivel de luz azul (p = 0,34 y 0,62, respectivamente). Hubo un efecto de tiempo
en la tarea para la variabilidad de acomodación, mostrando una mayor
inestabilidad en el tiempo independientemente del nivel de luz. El uso del
filtro B-A se asoció con una mejora en la velocidad de lectura (p = 0,02),
aumentando 16,5 palabras por minuto. Sin embargo, no se relacionó con ningún
cambio significativo en la dinámica de las pupilas o en los niveles de
incomodidad visual percibidos (p> 0,05 en ambos casos).
Los datos obtenidos por el equipo de Redondo les permitieron concluir
que el uso de filtro de bloqueo azul no tiene efecto sobre la dinámica de
acomodación o la sintomatología visual. Basándonos en estos hallazgos, no hay
apoyo para la prescripción de filtros bloqueo azul para atenuar los síntomas y
signos visuales asociados con el uso de dispositivos electrónicos en adultos
jóvenes sanos. en enfermedades como la insuficiencia cardíaca impactan de
manera desfavorable al sistema de salud, disminuyendo en gran medida la
expectativa de vida de los pacientes.
